Borriol fue poblado en la antigüedad, testimonios son los numerosos restos arqueológicos encontrados en su término, las pinturas rupestres de l'Albaroc.
Se acredita el paso de la Vía Augusta por la existencia de un miliario que se conserva en el museo municipal de la localidad.
Los restos del castillo se alzan sobre una roca que domina el núcleo urbano.
Del antiguo recinto amurallado sólo queda una puerta. Borriol recibió carta puebla otorgada por el rey Jaime I de Aragón en 1250. Su señorío pasó por diferentes manos, como las del obispo de Tortosa, las familias Boïl, Tous, Casalduch, etc. Su población estuvo constituida fundamentalmente por familias musulmanas hasta la expulsión de los moriscos en 1609.
Su proximidad con la Capital de la provincia Castellón de la Plana, donde los moriscos de Borriol poseían y cultivaban tierras, la mantuvo siempre muy vinculada a la capital de la comarca.
En 1459, el traslado masivo y el consiguiente empadronamiento de los moriscos en Castellón originó un pleito con Antoni de Tous.